ROMEO Y JULIETA: AMOR ETERNO...
 

 
ROMEO Y JULIETA: AMOR ETERNO...
CONSEJOS DE AMOR
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OBRA ESCRITA POR WILLIAM SHAKESPEARE...
NARRA UNA VERDADERA HISTORIA DE AMOR QUE SE DESARROLLA EN EPOCAS ATRAZ.
Romeo y Julieta, morir por amor

Cualquier obstáculo puede ser superado por dos enamorados, si realmente se aman, hasta la muerte.

Romeo y Julieta es una de las obras más populares de William Shakesperare. Su densidad emotiva es, probablemente, la causa de la fascinación que ha ejercido a lo largo de todos los tiempos.
Romeo y Julieta se aman en secreto pero son hijos de dos familias enfrentadas y saben que jamás permitirán su unión. Los padres de Julieta pretenden casarla con un joven noble que ha pedido su mano en matrimonio: Paris, a pesar de la negativa de ella.

Romeo sólo puede pensar en Julieta y sueña con el día en que pueda verse casado con ella. Así se lo hace saber. Julieta le envía una carta en la que consiente en convertirse en su esposa. Así, los amantes se casan en secreto y por fin pueden entregarse el uno al otro antes de que Romeo parta hacia Mantua, exiliado de Verona por haber vengado la muerte de un amigo.
Julieta es advertida de que sus padres tienen planeado casarla con Paris y ésta huye a ver a Fray Lorenzo, que le ofrece una poción que la hará parecer muerta y Romeo, advertido por Fray Lorenzo, regresará para llevársela lejos de Verona.
Con tales intenciones, Julieta da su consentimiento para casarse con Paris, pero a la mañana siguiente encuentran su cuerpo, aparentemente sin vida. Romeo, que no ha recibido el mensaje de Fray Lorenzo, regresa a Verona consumido por la pena de creer a Julieta muerta.
Se introduce en la cripta y se encuentra con Paris, al que mata. Inmediatamente ingiere una poción venenosa y muere a su lado. Julieta despierta, y al ver a su esposo sin vida se da muerte con una daga. Los dos amantes, al fin, funden sus destinos en la muerte.




RESUMEN DE LA OBRA:
ROMEO & JULIET. Adaptación de la trágica y célebre obra de Skakespeare. En Verona, Italia, viven dos nobles familias enemigas, Capuletos y Montescos. En una fiesta, Romeo conoce a Julieta y ambos se enamoran locamente. Conocedores de la rivalidad entre las familias, los jóvenes se casan en secreto ayudados por el Padre Lorenzo. Durante una disputa, Tebaldo -capuleto- mata al amigo de Romeo, Mercuzio. En venganza, Romeo mata a Tebaldo y es expulsado de Verona. Julieta es obligada a casarse con el Príncipe y angustiada recurre al Padre Lorenzo, que le ofrece una pócima que la dormirá y hará parecer muerta a los ojos de los demás, mientras Romeo podrá rescatarla. La joven es conducida a la tumba de los Capuletos. La muerte de Julieta llega a oídos de Romeo antes de recibir el mensaje del padre Lorenzo sobre su trágico plan. El joven, desesperado, viaja a Verona y ante la tumba de Julieta bebe un veneno mortal. Julieta despierta y desgarrada por el dolor de ver a su amado Romeo muerto, se quita la vida.


ALGUNOS DATOS SOBRE WILLIAM SHAKESPEARE:

Dramaturgo y poeta inglés. Nace en Stratford, Inglaterra, posiblemente el 23 de abril de 1564 y muere en su ciudad natal el 23 de abril de 1616, acaso el mismo día de su cumpleaños.Tercero de ocho hermanos, fue el primer hijo varón de un comerciante, y de Mary Arden, hija a su vez de un terrateniente católico. El poeta habría cursado durante unos seis años Grammar School o escuela primaria, cuya materia básica era el latín. aunque tuvo que ponerse a trabajar como aprendiz de carnicero, por la difícil situación económica que atravesaba su padre.
OBRA ROMEO Y JULIETA:ROMEO Y JULIETA

Personajes
ROMEO JULIETA CAPULETO FRAY LORENZO ESTEBAN TEBALDO GERTRUDIS MERCUCHO GREGORIO BENVOLIO DUQUE DE VERONA PARISJefe de la familia de los Montescos de Verona Hija de Capuleto Jefe de la familia de los Capuletos. Confiedente de Romeo Paje de Romeo Primo de Julieta Nodriza y cuidadora de Julieta Amigo de Romeo Criado de los Capuleto Amigo de Romeo Máxima autoridad de la ciudad Conde, prometido de JulietaTenor Soprano Bajo Bajo Soprano Tenor Mezzosoprano Barítono Barítono Tenor Bajo Barítono
La acción se desarrolla en Verona, Italia, en el siglo XIV.

OBERTURA - PRÓLOGO


CORO
En Verona vivían hace tiempo dos familias rivales,
los Montescos y los Capuletos,
sus guerras sin fin, fatales para ambas familias,
ensangrentaban el suelo de sus palacios.
¡Julieta semeja un rayo bermejo que brilla en una
tormenta, y Romeo la ama!
¡Y a los dos, olvidando el nombre que los ultraja,
un mismo amor los inflama!
¡Maldita suerte! ¡Cóleras ciegas!
¡Estos desgraciados amantes pagarán con sus vidas
el fin de los odios seculares
que vieron nacer su amor!


ACTO PRIMERO


(El baile de los Capuletos.
Una galería espléndidamente iluminada,
en el palacio de los Capuletos. Señores y
damas con disfraces y máscaras)

CORO
Las horas avanzan
alegres y locas,
es necesario tomarlas al pasar,
recoger las rosas
que para nosotros se han abierto
en la alegría y en el placer.

(Los hombres)

¡Coro fantástico
de amor,
bajo máscaras
de terciopelo,
tu imperio
nos atrae
con una sonrisa,
con una mirada!
¡y cómplice
el corazón se mueve
al capricho
del azar!

(Las mujeres)

¡Noche de embriaguez!
¡Noche de locuras!
¡Se nos acosa,
se nos sigue!
El más débil
se rendirá
y caerá
en nuestras redes!
De la bella mujer
que lo reclama,
todo se muestra
encantador!

(Todos)

Las horas avanzan, etc.

(Tebaldo y Paris entran en escena
con su máscara en la mano)

TEBALDO
¡Bien! ¡Querido Paris! ¿Qué os parece
la fiesta de los Capuletos?

PARIS
¡Riqueza y belleza unidas
son los huéspedes de este palacio!

TEBALDO
Vos no veis la maravilla,
el tesoro único y sin precio,
que se destina al afortunado Paris.

PARIS
Sí, mi corazón todavía dormita,
ya está próximo el momento dónde el amor
vendrá a despertarlo.

TEBALDO
(sonriendo)
¡Él se despertará, se despertará, seguro!
¡Mirad! ¡Mirad! ¡Ahí está conducida por su padre!

(Capuleto entra en escena llevando
a Julieta de la mano. Ante ella
todo el mundo se quita la máscara)

CAPULETO
¡Amigos, sed bienvenidos a mi casa!
¡En esta fiesta familiar,
todo es alegría!
¡Un día como éste vi nacer a mi hija!
¡Mi corazón todavía se alegra cuando lo piensa!
Pero excusad mi indiscreta ternura

(Presentando a Julieta)

¡He aquí a mi Julieta!
Acogedla con mirada indulgente.

LOS HOMBRES
(con admiración)
¡Ah! ¡Qué bella es! ¡Ah! ¡Qué bella es!
Parece una flor nueva
que se abre a la mañana.

LAS MUJERES
¡Ah! ¡Qué bella es! ¡Ah! ¡Qué bella es!
Parece que en ella se han reunido
todos los favores del destino.

TODOS
¡Ah! ¡Qué bella es! ¡Ah! ¡Qué bella es!

(Se escucha el preludio de una danza)

JULIETA
¡Escuchad! ¡Escuchad!
¡Es el sonido de los alegres instrumentos
que nos llama y nos invita!
¡Ah! ¡Todo un mundo encantado parece nacer
ante mis ojos!
¡Todo me agasaja y me embriaga!
¡Y mi alma embelesada
se arroja a la vida
como el pájaro alza el vuelo en el cielo!

CAPULETO
¡Vamos, jóvenes!
¡Vamos, bellas damas!
¡Para los más diligentes
estos ojos llenos de pasión!
¡Desdén, desdén a los censores,
que gruñen sin cesar!
¡Dad la bienvenida a la juventud,
y dejad sitio a los bailarines!
¡Quien quede en su lugar
y no baile,
que admita secretamente
esa vergüenza!
¡Oh, qué desgracia!
¡Cuando yo era más joven,
yo mismo dirigía
vuestras alegres diversiones!
¡Nada me costaban
las dulces palabras!
¡Me acuerdo de
las frívolas declaraciones!
¡Oh, años locos
que el tiempo se lleva!
¡Oh, flores de primavera
para siempre marchitas!
¡Vanos, jóvenes!, etc.
¡Desdén, desdén a los censores, etc.!

CORO
¡Desdén, desdén a los censores,
que gruñen sin cesar!
¡Dad la bienvenida a la juventud,
y dejad sitio a los bailarines!

(Todo el mundo se aleja
y circula por las galerías vecinas.
Julieta sale del brazo de Paris,
Capuleto y Tebaldo los siguen charlando.
Romeo y Mercucho aparecen con sus amigos)

MERCUCHO
¡Por fin el sitio está libre, amigos!
¡Por un momento podemos quitarnos la máscara!

ROMEO
¡No, no, lo habéis prometido!
Seamos prudentes, aquí nadie debe conocernos!
¡Dejemos esta casa sin desafiar al dueño!

MERCUCHO
¡Bah! Si los Capuletos son gente con quien reñir
es una cobardía escondernos,

(asiendo su espada)

pues tenemos que hacerles frente allí!

MERCUCHO Y CORO
¡Pues tenemos que hacerles frente allí!

ROMEO
¡Mejor habría sido, no haber venido a la fiesta!

MERCUCHO
¿Por qué?

ROMEO
(misteriosamente)
¡He tenido un sueño!

MERCUCHO
(con un espanto cómico)
¡Oh, presagio alarmante!
¡La reina Mab te ha visitado!

ROMEO
(asombrado)
¿Cómo?

MERCUCHO
Mab, la reina de las ilusiones,
preside los sueños.
¡Más ligera que el viento.
Engañosa,
a través del espacio,
a través de la noche,
ella pasa,
ella huye!
Su carro, que se desliza rápido
a través del límpido éter,
se hizo de una cáscara de nuez vacía.
¡Un gusano fue el carretero!
Los arneses, sutil encaje,
han sido cortados del ala
de algún saltamontes verde
por su cochero, ¡un mosquito!
Un hueso de grillo sirve de mango
para su látigo, pues la tralla blanca
la toma de un rayo de luna
que Phoebe reúne en su patio.
Cada noche, con este equipaje,
Mab visita, en su travesía,
al esposo que sueña su viudedad
y al amante que sueña su amor.
¡En su proximidad, la coqueta
sueña con sus adornos y sus vestidos,
la cortesana hace las reverencias,
el poeta rima sus versos!
Al avaro en su morada sombría,
abre tesoros innumerables,
y la libertad ríe en la sombra
al prisionero encadenado.
El soldado sueña con emboscadas,
batallas y estocadas,
ella le derrama las copas llenas
para que sus laureles se rieguen.
Y tú que ahuyentas un suspiro,
cuando reposas sobre tu lecho,
¡Oh Virgen! Ella roza tu boca
¡y te hace soñar con besos!
Mab, la reina de las ilusiones, etc.

ROMEO
¡Bien!... ¡que la advertencia
me venga de Mab o de otro,
bajo este techo que no es el nuestro
me siento turbado por un negro presentimiento!

MERCUCHO
(bromeando)
Tu tristeza, yo la adivino,
Es por no encontrar aquí a tu Rosalina.
¡Otras cien en el baile te harán olvidar
tu loco amor de colegial!
¡Vamos!

ROMEO
(mira fuera)
¡Ah! ¡Mirad!

MERCUCHO
¿Qué es eso?

ROMEO
Esta celestial belleza
que parece un rayo de sol en la noche!

MERCUCHO
¡La dama que la sigue
tiene una belleza más modesta!

ROMEO
(con pasión)
¡Oh, tesoro digno de los cielos!
¡Qué súbita luz ha abierto mis ojos!
¡Yo no conocía la verdadera belleza!
¿He amado hasta ahora? ¿He amado?

MERCUCHO
(riendo, a Benvolio y los otros jóvenes)
¡Bien! ¡Rosalina al diablo!
¿Y nosotros habíamos previsto esto?

AMIGOS DE ROMEO
¿Nosotros habímos previsto esto?

MERCUCHO
¡Se la despacha
sin ninguna preocupación
y la comedia
se termina así!

(Mercucho arrastra a Romeo, en el momento
en que aparece Julieta seguida de Gertrudis)

JULIETA
¡Vamos, nodriza, me esperan, habla rápido!

GERTRUDIS
¡Respirad un momento!

(Con malicia)

¿Me estáis evitando
o es al Conde Paris a quién buscais?

PARIS
(con negligencia)
¿Paris?

GERTRUDIS
Vos le llamasteis la perla de los maridos.

JULIETA
(riendo)
¡Ah! ¡Ah!
¿Crees que pienso en el matrimonio?

GERTRUDIS
¡Por mi virtud! ¡A vuestra edad yo ya estaba casada!

JULIETA
¡No! ¡No! ¡No quiero escucharte más tiempo!
¡Deja que mi corazón disfrute!
¡Ah!
Yo quiero vivir
en este sueño que me embriaga.
Este día todavía
lo guardo, dulce llama,
en mi corazón
como un tesoro.
¡Esta embriaguez
de juventud
no durará para siempre! ¡Sólo un día!
Después viene la hora
de llorar,
el corazón se rinde al amor,
y la felicidad huye para no volver.
Yo quiero vivir, etc.
Déjame dormir
lejos del invierno desagradable
y oler la rosa
antes que se marchite.
¡Ah!
¡Dulce llama,
quédate en mi corazón
como un dulce tesoro
durante mucho tiempo!

(Gregorio aparece en el fondo
y se encuentra con Romeo)

ROMEO
(a Gregorio señalándole a Julieta)
¿Cuál es el nombre de esta bella niña?

GREGORIO
¿No lo sabéis?
Es Gertrudis.

GERTRUDIS
(volviéndose)
¿Qué deseáis?

GREGORIO
(a Gertrudis)
¡Amable dama!
Creo que se os reclama
para los preparativos de la cena.

GERTRUDIS
(con impaciencia)
¡Está bien! ¡Aquí estoy!

JULIETA
¡Voy!

(Gertrudis sale con Gregorio. Romeo detiene
a Julieta en el momento en que ella va a salir)

ROMEO
¡Por favor, quedaos!
Angel adorable,
mi mano culpable
profana, osando tocar,
la mano divina.
¡De quién yo imagino
que nadie tiene derecho a acercarse!
¡Y pienso,
que la penitencia
que he de imponerme,
para que yo borre
el indigno recorrido
de mi mano, por un beso!

JULIETA
¡Calmad vuestros temores!
A estas contriciones
del peregrino postrado
los propios santos,
siempre que él ame,
lo perdonan con antelación.

(Ella retira su mano)

¡Pero la mano
que toca sus labios,
con prudencia debe rechazar,
esta caricia
encantadora
que conlleva un beso!

ROMEO
Pero los santos tienen también labios rojos...

JULIETA
¡Para rezar únicamente!

ROMEO
¿No escuchan la voz que les aconseja
una sentencia más clemente?

JULIETA
¡A los ruegos del amor su corazón queda insensible,
a pesar de que los escucha!

ROMEO
¡Escuchad mis promesas y no escondáis
vuestra cara ruborizada!

(besa la mano de Julieta)

JULIETA
(sonriente)
¡Ah! ¡No he podido defenderme!
¡He pecado!

ROMEO
¡Apaciguar vuestro desasosiego!
¿Le agradaría devolvérmelo?

JULIETA
¡No! ¡He pecado! ¡Dejadme!

ROMEO
¡La habéis tomado, devolvérmela!
¡Alguien viene!

(Él se pone la máscara)

JULIETA
¡Es mi primo, Tebaldo!

ROMEO
¡Ah! ¡Cómo! ¿Quién sois?

JULIETA
¡La hija del Señor Capuleto!

ROMEO
(aparte)
¡Dios mío!

TEBALDO
(acercándose)
¡Perdón!
¡Prima!...Nuestros amigos dejarán la fiesta
si huís así de ellos!
¡Venid! ¡Venid!

(Con dulzura)

¿Quién es este bello galán que se ha cubierto tan
rápido al verme venir?

JULIETA
¡No lo sé!

TEBALDO
(con desconfianza)
¡Se diría que me evita!

ROMEO
¡Dios os guarde, señor!

(Sale)

TEBALDO
¡Ah! ¡Reconozco esa voz!... ¡Cómo la odio!
¡Es él! ¡Es Romeo!

JULIETA
(con terror)
¡Romeo!

TEBALDO
¡Por mi honor!
¡Castigaré al traidor con la muerte!

(Él sale)

JULIETA
(horrorizada)
¡Era Romeo!

(Absorta y la mirada fija)

¡Ah! ¡Me fijé en él sin conocerlo!
¡El odio es la cuna de este amor maldito!
¡Todo está decidido! ¡Si no puedo estar con él
que la tumba sea mi lecho nupcial!

(Ella se aleja lentamente: los invitados reaparecen.
Tebaldo entra por un lado con Paris. Romeo,
Mercucho, Benvolio y sus amigos enmascarados
entran por el otro)

TEBALDO
(descubriendo a Romeo)
¡Está allí! ¡Está allí!

PARIS
(aproximándose a Tebaldo)
¿Qué dices?

TEOBALDO
(señalándole a Romeo)
¡Romeo!

PARIS
¡Romeo!

(Tebaldo va a lanzarse hacia el otro grupo;
Capuleto, con un gesto imperativo,
le impone silencio)

ROMEO
(aparte)
¡Incluso mi nombre
es un crimen a sus ojos!
¡Qué desgracia! ¡Qué desgracia!
¡Su padre es Capuleto y yo la amo!

MERCUCHO
(a Romeo)
¡Ved! ¡Ved con qué furia
nos mira Tebaldo!
Una tormenta se avecina...

TEBALDO
¡Tiemblo de rabia!

CAPULETO
(a sus invitados)
¡Qué! ¿Ya os vais? ¡Esperad un instante!
¡Os espera una alegre cena!

TEBALDO
¡Paciencia! ¡Tened paciencia!
¡Por esta mortal ofensa,
Romeo, yo lo prometo,
sufrirá el castigo!

MERCUCHO
¡Nos observan, silencio!
¡Es necesario ser prudentes!
No esperemos estúpidamente
un acontecimiento funesto.

CAPULETO
(a sus invitados)
¡Que continúe la fiesta!
¡Que todos beban y bailen!
¡En otro tiempo, os lo prometo,
bailábamos con mayor valentía!
bailábamos etc.

CORO
¡Que continúe la fiesta!
¡Que todos beban y bailen!
¡El placer es pasajero!
¡Terminemos la noche con alegría!
El placer etc.

TEBALDO
¡Él se escapa! ¿Quién quiere seguirlo?
¡Yo le arrojo mi guante!

CAPULETO
¡Y yo, no quiero escándalos! ¿Entiendes?
¡Deja en paz a ese joven!
¡Me complace ignorar su nombre!
¡Abstente de dar un paso!
¡Vamos! ¡Jóvenes!
¡Vamos! ¡Bellas damas!
¡A los más diligentes
estos ojos llenos de fuego!
¡Desdén! ¡Desdeñar a los censores,
que gruñen sin cesar!
¡Agasajemos a la juventud,
y dejemos sitio a los bailarines!

CORO
¡Desdén! ¡Desdeñar a los bebedores
que temen a la embriaguez!
¡Agasajemos a la juventud,
y dejemos sitio a los bailarines!

(Mercucho arrastra a Romeo;
los siguen Benvolio y sus amigos)







ACTO SEGUNDO



EL jardín de Julieta.
(Un jardín. A la izquierda el pabellón habitado
por Julieta. En el primer piso, una ventana con
un balcón. En el fondo, una balaustrada se abre
a otros jardines. Estéfano, apoyado en la
balaustrada del fondo arroja una escala de cuerda
y ayuda a Romeo a escalar la balaustrada;
después se retira llevándose la escala)

ROMEO
(solo)
¡Oh, noche! ¡Bajo tus alas oscuras
ampárame!

MERCUCHO
(llamando desde afuera)
¡Romeo! ¡Romeo!

ROMEO
¡Es la voz de Mercucho!
¡¡Aquél se ríe de las heridas
que nunca ha recibido!

CORO
(Mercucho, Benvolio y sus amigos)
¡Misterioso y sombrío
Romeo no nos escucha!
¡El amor se complace con la oscuridad:
pues puede guiar sus pasos!

(Las voces se alejan)

ROMEO
¡El amor! ¡Sí, su ardor ha perturbado
todo mi ser!

(La ventana de Julieta se ilumina)

¡Pero qué súbita luz
resplandece en esa ventana!
¿Está allí quien irradia su belleza en la noche?
¡Ah! ¡Levántate, sol, haz palidecer las estrellas,
que, en el azul sin nubes,
brillan en el firmamento!
¡Ah! ¡Levántate! ¡Aparece! ¡Aparece!
¡Astro puro y encantador!
¡Ella está soñando! ¡Suelta
un rizo de pelo
que acaricia su mejilla!
¡Amor! ¡Amor! ¡Llévale mis promesas!
¡Ella habla! ¡Qué bella es!
¡Ah! ¡No he entendido nada!
¡Pero sus ojos hablan por ella,
y mi corazón ha respondido!
¡Ah! ¡Levántate, sol!, etc.

(La ventana se abre. Julieta aparece en el
balcón y se apoya con aire melancólico)

JULIETA
¡Ay de mí! ¡Debo odiarlo! ¡Odio ciego y bárbaro!
¡Oh, Romeo! ¿Por qué tienes ese nombre?
Reniega de él, ese nombre fatal que nos separa,
o yo renegaré del mío

ROMEO
(acercándose)
¿Es cierto? ¿Lo has dicho? ¡Ah! Disipa la duda
de un corazón demasiado feliz.

JULIETA
¿Quién me escucha
y sorprende mis secretos oculto en las sombras?

ROMEO
¡No me atrevo, nombrándome, decirle quién soy!

JULIETA
¿No eres Romeo?

ROMEO
¡No! ¡No quiero serlo más
si ese odiado nombre me separa de ti!
¡Para amarte, déjame renacer
como otra persona diferente!

JULIETA
¡Ah! ¡Sabes que la noche oculta mi rostro!
¡Tú lo sabes! ¡Si tus ojos vieran el rubor!
¡Él te daría testimonio
de la pureza de mi corazón!
¡Acabemos con los vanos rodeos! ¿Tú me amas?
Yo adivino
lo que tú responderás: ¡No hagas promesas!
¡Me imagino a Phoebe,
con sus rayos inconstantes
iluminar al perjuro y reírse de los amantes!
¡Querido Romeo! Dime con honestidad: ¡Te amo!
¡Y yo te creeré! Y mi honor se fiará del tuyo,
¡Oh mi señor! ¡Como tú puedes fiarte de mí!
No acuses a mi corazón, pues conoces el secreto,
de ligereza, por no haber podido callarse...
acusa a la noche, cuya oscuridad indiscreta
a traicionado el misterio.

ROMEO
(ardientemente)
¡Ante Dios que me escucha, te doy mi palabra!

JULIETA
¡Escucha! ¡Alguien viene! ¡Aléjate!

(Gregorio y los criados entran en escena con
faroles apagados en la mano)

GREGORIO Y LOS CRIADOS
¡No hay nadie! ¡ No hay nadie!
¡El paje habrá huido!
¡Al diablo con él,
que el diablo se lo lleve!
Al diablo con él, etc.
Bribón, traidor,
¡Esperaba a su señor!
¡El destino envidioso
lo arranca de nuestras manos!
¡Y mañana, seguramente,
se reirá de nosotros!
¡Bribón, traidor!
¡No hay nadie! ¡No hay nadie! etc.

GERTRUDIS
(entrando en escena)
¿De quién hablabais?

GREGORIO
¡De un paje
de los Montescos!... Señor y criado
pasando por nuestra puerta han osado injuriar
al señor Capuleto!

GERTRUDIS
¿Os burláis?

GREGORIO
¡No! ¡Por mi vida!
¡Un Montesco se ha atrevido
a venir con sus amigos
a nuestra ventana!

GERTRUDIS
¡Un Montesco!

GREGORIO
¡Un Montesco!

CORO
(con malicia)
¿El traidor habrá venido por vuestro bello rostro?

GERTRUDIS
¡Que se atreva a volver! ¡Y por mi vida,
que os lo enviaré tan rápido, tan rápido,
que no tendrá ganas de volver!

GREGORIO
¡Os creo!

CORO
(riendo)
¡Por supuesto que os creemos, nodriza !
¡Buenas noches, encantadora nodriza,
unid el perdón a vuestras virtudes!
¡Que el cielo os bendiga
y confunda a los Montescos!

(Gregorio y los criados se alejan)

GERTRUDIS
¡Bendito sea el bastón que tarde o temprano
me vengue de estos pícaros!

JULIETA
(pareciendo en el umbral del pabellón)
¿Eres tú, Gertrudis?

GERTRUDIS
¡Sí, mi bello ángel!
¿A estas horas cómo no estáis descansando?

JULIETA
¡Te esperaba!

GERTRUDIS
¡Volvamos dentro!

JULIETA
¡No me regañes!

(Ella da una mirada a su alrededor y entra
en el pabellón seguida de Gertrudis.
Romeo reaparece)

ROMEO
¡Oh, noche divina! ¡Yo te imploro
que dejes mi corazón en este sueño encantado!
¡Temo despertarme y no creerme
esta realidad!

JULIETA
(reapareciendo en el umbral del pabellón y
en voz baja)
¡Romeo!

ROMEO
(volviéndose)
¡Dulce amor!

JULIETA
(deteniéndolo con un gesto y siempre
en el umbral)
¡Una sola palabra y después adiós!
¡Alguien irá mañana a buscarte!

(Solemnemente)

¡Por tu alma!
Si tú me quieres por esposa,
¡Hazme decir qué día, a qué hora, en qué lugar,
bajo la mirada de Dios, nuestra unión será bendecida!
Entonces, ¡oh mi señor! Seas mi única ley;
yo te entrego mi vida entera,
y ¡renuncio
a todo lo que no seas tú!
Pero... si tu amor
hacia mí sólo pretende frivolidad,
¡Ah! Entonces te suplico, por esta hora embriagadora
¡que no me veas más!, ¡que no me veas más!,
¡y dejes que el dolor llene mis días!

ROMEO
(arrodillado delante de Julieta)
¡Ah! ¡Ya te lo he dicho, te adoro!
¡Disipa mis tinieblas! ¡Seas tú la aurora
hacia donde va mi corazón y mis ojos!
Como reina, dispón de mi vida,
¡Sacia mi corazón
con toda la luz de los cielos!

GERTRUDIS
(desde fuera)
¡Julieta!

JULIETA
¡Me llaman!

ROMEO
(levantándose y cogiendo la mano de Julieta)
¡Ah, todavía no!

JULIETA
¡Me voy! ¡Tengo miedo de
que alguien nos vea juntos!

GERTRUDIS
¡Julieta!

JULIETA
¡Voy!

ROMEO
¡Escúchame!...

JULIETA
¡Más bajo!...

ROMEO
(atrayendo a Julieta hacia él y
introduciéndola en escena)
¡... no, no, no te llama!

JULIETA
... ¡Más bajo, habla más bajo!

ROMEO
¡Ah! ¡No te vayas todavía!
¡Deja, deja que mi mano se quede en la tuya!

JULIETA
¡Ah! ¡Nos pueden sorprender!
¡Deja, deja que mi mano se suelte de la tuya! ¡Adiós!...

ROMEO
¡Adiós!...

JULIETA
... ¡adiós!...

ROMEO Y JULIETA
... ¡Adiós!
¡Tras este adiós tan dulce está la tristeza,
pues quisiera decirte adiós hasta mañana!

JULIETA
¡Ahora, te lo suplico, vete!

ROMEO
¡Ah! ¡Cruel! ¡Ah! ¡Cruel!

JULIETA
¿Por qué te vuelvo a llamar? ¡Oh, qué locura!
A penas te acercas a mí,
¡qué pronto lo olvida mi corazón!
¡Quisiera que te fueras!
Pero no demasiado lejos.
Como un pájaro cautivo
que la mano de un niño
Tiene encadenado con un hilo de seda,
A penas vuela, se eleva en el espacio,
Cuando el niño lo hace volver con gritos de alegría,
Con tanto amor celoso el cautivo no puede ser libre!

ROMEO
¡Ah! ¡No te vayas todavía!

JULIETA
¡Ay de mí! ¡Es necesario!

ROMEO
¡No! ¡No te vayas todavía!

JULIETA
¡Ay de mí! ¡Es necesario! ¡Adiós!

ROMEO
¿Adiós!

ROMEO Y JULIETA
¡Adiós! ¡Tras este adiós tan dulce está la tristeza,
pues quisiera decirte adiós hasta mañana!

JULIETA
¡Adiós mil veces!

(Ella escapa de los brazos de Romeo
y entra en el pabellón)

ROMEO
(solo)
¡Ves! ¡Descansa feliz! ¡Duerme!
¡Que una sonrisa de niño se pose
dulcemente sobre tus rojos labios!
Y murmurando todavía a tu oído: ¡te quiero!
¡Que la brisa de la noche te lleve este beso!

(Él se aleja)





ACTO TERCERO


Escena Primera

(La celda del Fray Lorenzo)

ROMEO
¡Padre! ¡Dios os guarde!

FRAY LORENZO
¡Eh! ¿Qué es esto? ¿A penas si ha amanecido,
y ya estás despierto?
¿Qué te trae hasta mí?
¿Qué preocupación amorosa te trae?

ROMEO
¡Lo habéis adivinado, padre, es el amor!

FRAY LORENZO
¡El amor! ¿Todavía la indigna Rosalinda?

ROMEO
¿Qué nombre pronunciáis? ¡Yo no la conozco!
¿El ojo de los elegidos, al abrirse a la claridad divina,
puede acordarse todavía de las sombras?
¿Amar a Rosalinda, habiendo visto a Julieta?

FRAY LORENZO
¿Quién? ¿Julieta Capuleto?

ROMEO
¡Así es!

(Aparece Julieta seguida de Gertrudis)

JULIETA
(arrojándose a los brazos de Romeo)
¡Romeo!

ROMEO
¡Mi corazón te llama!
¡Cuando te veo mi boca enmudece!

JULIETA
(a Fray Lorenzo)
Padre,
¡Aquí está mi esposo!
¡Vos conocéis el corazón que le entrego!
A su amor me entrego;
¡Únanos ante el cielo!

FRAY LORENZO
¡Ay, debo enfrentarme a una cólera ciega,
os prestaré mi ayuda,
pues el odio ancestral que enfrenta a vuestras familias
se extingue en vuestro amor!

ROMEO
(a Gertrudis)
¡Tú, vigila fuera!

(Sale Gertrudis)

FRAY LORENZO
Testigo de vuestras promesas,
Guardián de vuestras ternuras
¡Que el Señor sea con vosotros!
¡Arrodillaos! ¡Arrodillaos!
Dios, que hizo al hombre a su imagen y semejanza,
y de su carne y de su sangre creó a la mujer,
y, uniéndola al hombre por el matrimonio,
consagró en el Monte Sión,
su unión indisoluble:
¡Mira con ojo misericordioso
a tu miserable criatura
que se postra ante Ti!

ROMEO Y JULIETA
¡Señor! Nosotros prometemos obedecer tu ley.

FRAY LORENZO
¡Escucha mi ferviente plegaria!
¡Haz que el yugo de tu sierva
sea un yugo de amor y de paz!
¡Que la virtud sea su riqueza,
y que para resistir su debilidad
llene su corazón con el deber!

ROMEO Y JULIETA
¡Señor, sé mi apoyo, sé mi esperanza!

FRAY LORENZO
¡Que una vejez dichosa vea
a sus hijos andar por la vida,
y a los hijos de sus hijos!

ROMEO Y JULIETA
¡Señor! ¡Defiéndenos de los
pecados!

FRAY LORENZO
¡Que esta pareja casta y fiel,
unida en la vida eterna,
alcance el reino de los cielos!

ROMEO Y JULIETA
¡Señor! ¡Dígnate posar tus ojos sobre nuestro amor!

FRAY LORENZO
(a Romeo)
¡Romeo! ¿Quieres a Julieta por esposa?

ROMEO
¡Sí, padre!

FRAY LORENZO
(a Julieta)
¿Tomas a Romeo por esposo?

JULIETA
¡Sí, padre!

(Ellos intercambian los anillos)

FRAY LORENZO
(poniendo la mano de Julieta en la de Romeo)
¡Os uno ante Dios, que habita en
vuestro corazón! ¡Levantaos!

(Ellos se levantan. Gertrudis entra en escena)

JULIETA, GERTRUDIS, ROMEO
Y FRAY LORENZO
¡Oh, qué felicidad! ¡Oh qué inmensa alegría!
El cielo ha recibido nuestros/sus promesas amorosas!
¡Dios bondadoso! ¡Dios clemente!
¡Seas alabado por dos corazones felices!

(Romeo y Julieta se separan.
Julieta sale con Gertrudis.
Romeo sale con Fray Lorenzo)

Escena Segunda

(Una calle. A la izquierda la casa de los Capuleto)

ESTEBAN
(solo)
¡Desde ayer busco en vano a mi señor!

(Mirando el balcón de la casa de Capuleto)

¿Está todavía en vuestra casa, señores capuletos?

(Con arrogancia)

¡Veamos si vuestros dignos criados,
al sonido de mi voz,
osan reaparecer esta mañana!

(Hace el gesto de puntear la guitarra en su espada)

¿Qué haces, blanca tórtola,
en este nido de buitres?
¡Algún día, desplegando tus alas,
seguirás al amor!
¡Contra los buitres, es necesaria la guerra,
tirando tajos y estocadas,
pues sus picos están afilados!
¡Deja allí a esos pájaros de presa,
tórtola que te alegras
con los amorosos besos!
¡Cuidad bien a la muchacha!
¡Quien viva lo verá!
¡Vuestra tórtola
escapará de vos!
¡Una paloma torcaz, lejos del verde soto,
por el amor atraída,
alrededor de este nido salvaje
creo que ha suspirado!
¡Los buitres están en la lucha,
sus canciones, de las que huye Cyterea,
resuenan con mucho ruido!
¡Sin embargo, en su dulce embriaguez,
nuestros amantes muestran su ternura
a los astros de la noche!
¡Cuidad bien a la muchacha, etc.
¡Ah! ¡Ah! ¡Aquí llega nuestra gente!

GREGORIO
¿Qué diablo viene a arrullarse
de ése modo a nuestra puerta?

ESTEBAN
(aparte, riendo)
¡La canción les desagrada!

GREGORIO
(a los otros criados)
¡Eh! ¡Pardiez! ¿No es
el que apresamos ayer a punta de daga?

LOS CRIADOS
¡Es el mismo! ¡La imprudencia es grande!

ESTEBAN
¡Cuidad bien a la muchacha, etc.

GREGORIO
¿Es para burlarse de nosotros, mi joven amigo,
que nos obsequiáis con esta serenata?

ESTEBAN
¡Me gusta la música!

GREGORIO
Está claro, está claro,
que en una situación parecida, se te habría roto
la guitarra sobre la espalda, querido mío!

ESTEBAN
¡Por guitarra tengo mi espada,
y con ella sé tocar más de un aria!

GREGORIO
¡Ah! ¡Pardiez! A esa música
se te puede dar la réplica!

ESTEBAN
(desenvainando)
¡Ven pues a tomar una lección!

GREGORIO
(desenvainando)
¡En guardia!

LOS CRIADOS
(riendo)
Escuchemos su canción
¡Qué furia!
¡Dios bendito!
¡Buen coraje
y lucha franca!
¡Ved como este muchacho
se defiende contra un hombre!
¡Buena espada,
por mi vida!
¡Él se bate
como un soldado!

(Mercucho y Benvolio entran en escena)

MERCUCHO
(indignado)
¡Atacar a un muchacho! ¡Voto a tal!
¡Esto es una vergüenza digna de los capuletos!

(Saca la espada y se coloca entre los combatientes)

¡A tales señores, tales criados!

(Tebaldo, seguido de Paris y de algunos amigos,
entra en escena y recoge la afrenta)

TEBALDO
(con insolencia)
¡Vos tenéis la lengua ligera, señor!

MERCUCHO
¡Menos ligera que el brazo!

TEBALDO
¡Eso habría que verlo!

MERCUCHO
¡Es lo que verás!

(Mercucho y Tebaldo cruzan las espadas,
en ese instante acude Romeo y
se interpone entre ellos)

ROMEO
¡Deteneos!

MERCUCHO
¡Romeo!

TEBALDO
(vengativo)
¡Romeo! ¡Su demonio me lo ha traído!

(A Mercucho, con un tono irónico)

¡Permitidme, permitidme que lo atienda antes!

(a Romeo, con altivez)

¡Vamos! ¡Vil Montesco! ¡Desenvaina tu espada!
¡Tú que nos insultas hasta en nuestra casa,
eres tú quién sufrirá el dolor
de esta indigna traición!
¡Tú cuya maldita boca
rompió la prohibición y a Julieta
osó, según creo, hablar en voz baja,

(Con desprecio)

Escucha la única palabra que inspira mi odio!
¡Tú no eres mas que un cobarde!

(Romeo lleva la mano a la espada.
Después de un momento de vacilación
La deja en la funda)

ROMEO
(contenido y digno)
¡Vamos! Tú no me conoces, Tebaldo,
y tus insultos son en vano!
Tengo, dentro del corazón, razones para apreciarte,
que a pesar mío, me obligan a desarmarme.
¡Yo no soy un cobarde! ¡Adiós!

(Da un paso para alejarse)

TEBALDO
¿Te crees que puedes
obtener el perdón a tus ofensas? ¡Traidor!

ROMEO
¡Yo no te he ofendido nunca, Tebaldo,
el tiempo del odio ha pasado!

MERCUCHO
Soportarás el nombre de cobarde,
¡Oh, Romeo!
¿Te he entendido bien?
¡Muy bien, entonces! ¡Si tu brazo falla en su tarea,
es a mí, en adelante, a quien pertenece el honor!

ROMEO
¡Mercucho! ¡Te lo suplico!

MERCUCHO
¡No! ¡Yo vengaré tus injurias!
¡Miserable Tebaldo! ¡En guardia,
defiéndete!

TEBALDO
¡Estoy contigo!

ROMEO
¡Escúchame!

MERCUCHO
¡No, déjame!

CORO
(Montescos)
¡Excelente, para mi confianza!

(Capuletos)

¡En él tengo confianza!

ESTEBAN, BENVOLIO, MERCUCHO
¡Capuletos! ¡Capuletos! ¡Raza inmunda!
¡Temblad de miedo!
¡Y que el infierno secunde
su odio y su locura!

CORO
¡Capuletos! ¡Capuletos! ¡Raza inmunda!
¡Temblad de miedo!
¡Y que el infierno secunde
su odio y su locura!

ROMEO
¡Odio, odio, fecundo en desdichas!
¿Debes siempre con tu locura
dar al mundo un espectáculo de horror?

TEBALDO, PARIS, GREGORIO
¡Montescos! ¡Montescos! ¡Raza inmunda!
¡Temblad de miedo!
¡Y que el infierno secunde
su odio y su locura!

CORO
¡Montescos! ¡Montescos! ¡Raza inmunda!
¡Temblad de miedo!
¡Y que el infierno secunde
su odio y su locura!

(Tebaldo y Mercucho cruzan sus espadas)

MERCUCHO
¡Ah! ¡Me han herido!

ROMEO
¡Le han herido!

MERCUCHO
¡Que el diablo sea con vuestras dos familias!
¿Por qué te lanzas entre nosotros?

ROMEO
¡Oh, suerte despiadada!

(A sus amigos)

¡Socorredle!

MERCUCHO
(tambaleándose)
¡Sostenedme!

(Se llevan a Mercucho que sucumbe.
Romeo, después de haberle seguido con
los ojos durante algunos instantes,
vuelve a escena y, abandonándose
por entero a su rabia, grita)

ROMEO
¡Ah, ahora remonta el vuelo infame prudencia!
¡Y tú, furia desbocada,
serás la única ley de mi corazón!

(Sacando su espada)

¡Tebaldo! ¡No hay aquí nadie más cobarde que tú!

(Ellos cruzan las espadas)

¡A por ti!

(Tebaldo es herido y se tambalea;
Capuleto entra en escena, corre hacia él y lo
sostiene en sus brazos. Paran de batirse)

CAPULETO
¡Gran Dios! ¡Tebaldo!

BENVOLIO
(a Romeo)
¡Su herida es mortal!
¡Huye sin pérdida de tiempo!

ROMEO
(aparte)
¡Ah! ¿Qué he hecho? ¿Yo? ¿Huir? ¿Maldecido por ella?

BENVOLIO
¡La muerte te está esperando!

ROMEO
(con desesperación)
¡Que venga al fin, yo la llamo!

TEBALDO
(a Capuleto, con un hilo de voz)
¡Una última palabra! Por mi alma...
¡Escuchadme!

CAPULETO
(con solemnidad)
¡Serás obedecido, te doy mi palabra!

(Un grupo de burgueses invade la escena)

CORO
¿Qué ha ocurrido?
¿Qué ha ocurrido? ¡Es Tebaldo! ¡Está muerto!

CAPULETO
(a Tebaldo)
¡Vuelve en ti!

ROMEO, ESTEBAN, BENVOLIO,
PARIS, GREGORIO, CORO
¡Oh, día de luto! ¡Oh, día de lágrimas!
¡Un furor ciego
ensangrienta nuestras armas!
¡Y la desdicha planea sobre nosotros!

(Se oyen unas fanfarrias)

CORO
¡El Duque! ¡El Duque!

(El Duque entra en escena seguido
de su cortejo de gentileshombres
y de pajes llevando antorchas.
Capuleto se vuelve hacia el Duque)

CAPULETO
¡Justicia!

TODOS LOS CAPULETOS
¡Justicia!

CAPULETO
(señalando el cuerpo de Tebaldo)
¡Es Tebaldo, mi sobrino, matado por Romeo!

ROMEO
¡Él había herido primero a Mercucho!
¡Yo he vengado a mi amigo, que se cumpla mi destino!

TODOS
¡Justicia!

EL DUQUE
¿Qué es esto? ¡Siempre sangre! ¿Nada podrá calmar la
furia criminal de vuestros corazones inhumanos?
¿Nada hará caer las armas de vuestras manos,
y seré yo mismo el perjudicado por vuestras disputas?

(A Romeo)

¡Según nuestras leyes, tu crimen merece la muerte!
¡Pero tú no eres el agresor
y por tanto te exilio!

ROMEO
¡Cielos!

EL DUQUE
(a los otros)
Y vosotros que con el odio, fértil en pretextos,
mantiene la discordia y el terror en la ciudad,
¡Prestad todos ante mí la promesa solemne
de obediencia a las leyes, al príncipe
y al cielo!

ROMEO
¡Ah! ¡Día de duelo, horror y alarmas,
mi corazón se rompe loco de dolor!
¡Injusto arresto que nos desarma demasiado tarde,
tú pones el colmo a este día de desgracia!
¡Veo perecer en la sangre y las lágrimas
todas las esperanzas y los deseos de mi corazón!

EL DUQUE
¡Ah! ¡Día de duelo, horror y alarmas,
veo correr mi sangre y la suya!
¡Justo es el arresto con el que se aplacan sus armas,
pero vienes demasiado tarde en este día de desdicha!
¡Esta ciudad se ahoga en sangre y lágrimas
y horroriza mi corazón!

ROMEO
¡Ah! ¡Día de duelo, horror y alarmas,
mi corazón se rompe loco de dolor!, etc.

CAPULETO
¡Día de duelo, horror y alarmas,
mi corazón se rompe loco de dolor!
¡Injusto arresto que demasiado tarde nos desarma,
tú pones el colmo a este día de desgracia!
¡Veo perecer en la sangre y las lágrimas
todas las esperanzas y los deseos de mi corazón!

ESTEBAN, MONTESCOS
¡Ah! ¡Día de duelo, horror y alarmas,
mi corazón se rompe loco de dolor!
¡Injusto es el arresto con el que se aplacan sus armas,
vienes demasiado tarde en este día de desdicha!
¡Veo perecer en la sangre y las lágrimas
con las leyes, la patria
y el honor!

BENVOLIO, PARIS, CAPULETOS
¡Ah! ¡Día de duelo, horror y alarmas,
mi corazón se rompe loco de dolor!
¡Injusto arresto que demasiado tarde nos desarma,
tú pones el colmo a este día de desgracia!
¡No! ¡No! ¡Nuestros corazones a pesar de la sangre y
lágrimas, no olvidaran el deber y el honor!

EL DUQUE
Tú dejarás la ciudad al atardecer.

ROMEO
(para sí)
¡Oh, desesperación! ¡El exilio! ¡El exilio!
¡No! ¡Yo moriré
pero quiero volver a verla!

CAPULETO Y CORO
¿La paz? ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Nunca!








ACTO CUARTO


Escena Primera

(La habitación de Julieta.
Todavía es de noche. La escena es iluminada
por una antorcha. Julieta está sentada; Romeo
está a sus pies).

JULIETA
¡Bien! Te he perdonado.
¡Tebaldo quería tu muerte!
¡Si él no hubiera muerto habrías muerto tú!
¡Aléjate de mi dolor! ¡Aléjate de mi remordimiento!
¡Él te odiaba y yo te amo!

ROMEO
¡Ah! ¡Repite, repite, esa palabra tan dulce!

JULIETA
¡Te amo, oh Romeo, te amo!
¡Oh, esposo mío!

ROMEO Y JULIETA
¡Noche de himeneo!
¡Oh, dulce noche de amor!
El destino
me encadena a ti sin retorno.
¡Oh, voluptuosidad de vivir!
¡Oh, encantos todopoderosos!
¡Tu dulce mirada me embriaga,
tu voz arrebata mis sentidos!
¡Bajo tus besos de fuego
el cielo resplandece en mí!
¡Yo te entrego mi corazón,
para ti, siempre para ti!

(Las primeras luces del día
aclaran los cristales de la ventana.
Se oye cantar a la alondra)

JULIETA
¡Romeo! ¿Qué vas a hacer?

ROMEO
(Levantándose)
¡Escucha, oh Julieta!
¡La alondra ya nos anuncia el día!

JULIETA
¡No, no, no es el día, no es la alondra,
el canto a sorprendido tu inquieto oído,
es el dulce ruiseñor, el confidente del amor!

ROMEO
¡Es la alondra, ay de mí! ¡La mensajera del día!
¡Ves esos celosos rayos que doran el horizonte;
las antorchas de la noche palidecen, y la aurora
se levanta sonriendo
entre las neblinas de oriente!

JULIETA
No, no, no es el día, esta luz funesta
no es más que el dulce reflejo del bello astro nocturno!
¡Quédate! ¡Quédate!

ROMEO
¡Ah! ¡Que venga la muerte! ¡Me quedo!

JULIETA
¡Ah! ¡Estás en lo cierto, es el día!
¡Huye, es necesario que dejes a Julieta!

ROMEO
¡No! ¡No! ¡No es el día!
¡No ha sido la alondra!
¡Es el dulce ruiseñor, confidente del amor!

JULIETA
¡Es la alondra, ay de mí! ¡La mensajera del día!
¡Vete! ¡Vida mía!

ROMEO
¡Un beso, y marcharé!

JULIETA
¡Ley cruel! ¡Ley cruel!

ROMEO
¡Ah! ¡Quédate! ¡Quédate aún entre mis brazos!
¡Quédate aún! Un día nuestro fiel amor será dulzura
y recordaremos estos tormentos pasados.

JULIETA
¡Es necesario partir, ay de mí!
¡Es necesario dejar estos brazos
con los que te estrecho,
y arrancarte de esta ardiente embriaguez!

ROMEO
¡Es necesario partir, ay de mí!
¡Es necesario dejar estos brazos
con los que ella me estrecha
y arrancarme de esta ardiente embriaguez!

ROMEO Y JULIETA
¡Ah, el destino que de ti me separa
es más cruel y bárbaro que la muerte!
¡Es necesario partir, ay de mí!
Es necesario dejar estos brazos
con los que ella me / yo te estrecha/o
y así terminar esta ardiente embriaguez!

ROMEO
¡Adiós! ¡Julieta mía! ¡Adiós!...

JULIETA
¡Adiós!...

ROMEO Y JULIETA
...¡ Siempre tuyo/a!

JULIETA
¡Adiós! ¡Corazón mío! ¡Adiós mi vida!
¡Ángeles del cielo! ¡A vosotros lo confío!

GERTRUDIS
(entrando muy agitada)
¡Julieta!

(Tranquilizándose)

¡Ah! ¡Alabado sea el cielo!
¡Vuestro esposo ha partido! ¡Aquí viene vuestro padre!

JULIETA
¡Dios mío! ¿Sabrá algo?

GERTRUDIS
¡Nada! ¡Nada, eso espero!
¡Fray Lorenzo lo sigue!

JULIETA
¡Señor! ¡Protégenos!

(Entra Capuleto seguido de Fray Lorenzo)

CAPULETO
¡Cómo! ¡Hija mía, apenas ha acabado la noche,
tus ojos ya están abiertos,
y estás levantada!
¡Ay de mí! ¡Nuestra inquietud, yo lo veo, es similar,
y los mismos sentimientos aceleran nuestro despertar!
¡Que el himno nupcial suceda a los gritos de alarma!
Fiel a la última palabra de Tebaldo,
Recibe de él el esposo que su boca ha indicado,
¡Sonríe en medio de tus lágrimas!

JULIETA
¿Quién es... ese esposo?

CAPULETO
El más valiente de todos,
¡El conde Paris!

JULIETA
(aparte)
¡Dios mío!

FRAY LORENZO
(en voz baja, a Julieta)
¡Silencio!

GERTRUDIS Y FRAY LORENZO
¡Calmaos! ¡Calmaos!

CAPULETO
El altar está preparado, Paris tiene mi palabra,
¡Seréis unidos sin esperar a mañana!
Que el fantasma de Tebaldo, presente en esta boda,
se apacigüe al fin, y te consuele.
¡La voluntad de los muertos,
al igual que la de Dios,
es una ley santa, una ley suprema!
¡Debemos respetar la voluntad de los muertos!

JULIETA
(para sí)
¡Nada temo, Romeo, mi corazón no tiene remordimientos!

GERTRUDIS
¡Dejemos descansar en paz a los muertos!

CAPULETO
¡Debemos respetar la voluntad de los muertos!

FRAY LORENZO
(para sí)
¡Ella tiembla, y mi corazón comparte sus remordimientos!

CAPULETO
Fray Lorenzo sabrá dictarte tu deber.
Nuestros amigos van a venir, voy a recibirlos.

(Sale seguido de Gertrudis)

JULIETA
(A Fray Lorenzo)
¡Padre! ¡Todo me abruma! ¡Todo está perdido!
Para poder obedeceros, tengo que ocultar
mi desesperación y mi amor culpable.
¡Debéis socorredme,
rescatarme de mi miserable destino!
¡Hablad, Padre, hablad, o si no estoy dispuesta a morir!

FRAY LORENZO
Entonces, ¿la muerte no perturba vuestra consciencia?

JULIETA
¡No! ¡No! ¡Es preferible la muerte que esta mentira infame!

FRAY LORENZO
Bebed esta poción:
y desde vuestros miembros hasta el corazón
se difundirá de repente una fría languidez,
dando una falsa imagen de muerte.
La sangre se parará de pronto en vuestras venas,
apareciendo enseguida una lívida palidez
en el color de vuestros labios y mejillas.
¡Vuestros ojos se cerrarán como si hubierais muerto!
Estallarán en vano los gritos de alarma,
"¡Ella se fue!" dirán vuestros compañeros entre lágrimas!
Y los ángeles del cielo responderán:
"¡Ella duerme!"
Entonces transcurrido un día vuestro cuerpo y vuestra alma,
como en un hogar apagado se reanima la llama,
saldrán al fin de ese pesado sueño;
protegidos por las sombras, vuestro esposo y yo
acecharemos vuestro despertar
¡huiréis en brazos de quien os ama!
¿vaciláis?

JULIETA
(tomando el frasco)
¡No! ¡No! ¡En vuestra mano abandono mi vida!

FRAY LORENZO
¡Hasta mañana!

JULIETA
¡Hasta mañana!

(Sale Fray Lorenzo)

¡Dios mío! ¿Qué escalofrío corre por mis venas?
¿Y esta poción es inocua?
¡Vanos temores!
¡No perteneceré al conde contra mi voluntad!
¡No! ¡No! ¡Este puñal será el guardián de mi compromiso!
¡Ven! ¡Ven, amor mío, reaviva mi coraje,
y arroja el terror de mi corazón!
¡Titubear, es ultrajarte,
temblar es una falta de fe!
¡Vierte! ¡Vierte! ¡Vierte tú mismo esta poción!
¡Ah! ¡Vierte esta poción! ¡Oh, Romeo! ¡Bebo por ti!
Pero ¿Y si mañana, antes de que él vuelva,
Yo me despierto en la tumba? ¡Dios poderoso!
¡Este horrible pensamiento ha helado mi sangre!
¿Qué podría hacer en esas tinieblas,
en esa morada de muerte y gemidos,
que los siglos pasados han llenado de esqueletos?
¡Donde Tebaldo, todavía sangrando por su herida,
cerca de mí, en la noche oscura dormirá!
¡Dios, mi mano
encontrará su mano!

(Tiembla como si viera el fantasma de Tebaldo)

¿Quién es esta sombra que ha escapado de la muerte?
¡Es Tebaldo! ¡Él me llama! ¿Quiere desviar de mi
camino a mi esposo!
Y su fatal espada...
¡No! ¡Fantasmas! ¡Desapareced!
¡Disípate, sueño funesto!
¡Que el alba bondadosa se eleve
sobre la sombra de los tormentos pasados!
¡Ah, amor mío, reaviva mi coraje,
y arroja el terror de mi corazón!
¡Titubear, es ultrajarte,
temblar es una falta de fe!
¡Vierte! ¡Vierte! ¡Vierte tú mismo esta poción!
¡Ah! ¡Vierte esta poción! ¡Oh, Romeo! ¡Bebo por ti!

Escena Segunda

(Una galería del palacio.
Al fondo, las puertas de la capilla.
Cortejo nupcial. Se escucha un preludio
de órgano. Se abren las puertas de la capilla;
un cortejo de clérigos y de niños del coro
entran en escena)

JULIETA
¡Ah! ¡Tiemblo! ¡Qué desgracia!
¡Ley rigurosa!
¡Oh terror mortal!
¡Su ternura se me ha arrebatado!
¡Oh ley rigurosa!
¡Terror mortal!
¡Sólo él es mi vida,
a él le doy mi compromiso,
el destino despiadado lo ha separado de mí!

GERTRUDIS
¡Ley rigurosa!
¡Oh terror mortal!
¡Oh Julieta, qué desgracia!
¡La esperanza te es arrebatada,
resígnate a las desgracias de la vida!
¡Es necesario sufrir la ley
del implacable destino!

PARIS, CAPULETO, CORO
¡Oh, Julieta, que seáis dichosa!
¡Mi/su corazón amoroso
se somete a tu ley! ¡Oh, Julieta, que seáis dichosa!
¡Veo mi/su corazón amoroso
sometido a tu ley!
¡Cuando el mismo Dios te convida,
alégrate con el tesoro que se te da!
¡Mi/su corazón se comprometerá contigo!

FRAY LORENZO
¡Oh Julieta! ¡Tu corazón puede creer en mí!
¡Oh Julieta! ¡que seáis dichosa!
¡Tu corazón amoroso puede creer en mí!
Cuando el mismo Dios te convida
¡Ah! Alégrate con el tesoro que se te da!
Tu corazón puede creer en mí.
¡El cielo te protege y velará por ti!

CORO
¡Oh Julieta! ¡Que seáis dichosa!
¡Su corazón amoroso se somete a tu ley!
¡Su corazón se comprometerá contigo!

CAPULETO
¡Hija mía, cede a la voz del esposo que te ama!
¡El cielo os unirá por unos lazos eternos!
¡De este himeneo bendito, este es el momento supremo!
¡La felicidad os espera al pie del santo altar!

(Paris se adelanta y se prepara para colocar
su anillo en el dedo de Julieta)

JULIETA
(retirando su mano y a media voz como en un sueño)
¡El odio es la cuna de este amor fatal!
¡Que el ataúd sea mi lecho nupcial!

(Ella lleva la mano a su cabeza y se quita su
corona de novia; sus cabello se sueltan
y caen sobre sus hombros)

CAPULETO
¡Julieta! ¡Vuelve en ti!

JULIETA
¡Ah! ¡Sostenedme! ¡Desfallezco!

(La rodean y la sostienen)

¿Qué noche me rodea?
Y ¿qué voz me llama?
¿Es la muerte? ¡Tengo miedo! ¡Padre mío! ¡Adiós!

(Ella cae sin vida en los brazos
de los que la rodean)

CAPULETO
(perturbado)
¡Julieta! ¡Hija mía! ¡Ah!

(Aterrado)

¡Muerta!

TODOS
¡Muerta!

CAPULETO
(con desesperación)
¡Muerta!

TODOS
¡Dios misericordioso!




ACTO QUINTO
(La tumba de los Capuletos. Una cripta subterránea; varias tumbas aquí y allá)

FRAY LORENZO ¡Y bien! ¿Mi carta a llegado a Romeo?
FRAY JUAN Su paje, atacado por los Capuleto, acaba de ser llevado herido al palacio de su señor, y no ha podido recoger el mensaje. He aquí la carta.
FRAY LORENZO ¡Oh destino funesto! ¡Que otro mensajero salga esta misma noche! ¡Venid! ¡Cada instante de retraso aumenta el peligro! (Al cabo de un momento, se oye el ruido de una palanca sacudiendo la puerta. La puerta se abre haciendo ruido. Aparece Romeo)
ROMEO ¡Está allí! (Con sentimiento de terror) ¡Salud! ¡Tumba sombría y silenciosa! ¡Una tumba! ¡No! ¡No! ¡Oh morada más bella que la misma residencia del cielo! ¡Salud! ¡Palacio espléndido y radiante! (Repara en Julieta y se arroja hacia la tumba) ¡Ah! ¡Allí! ¡Es ella! ¡Vamos, fúnebre luz! ¡Muéstramela! (Tomando la lámpara funeraria) ¡Oh, esposa mía! ¡Oh, mi bienamada! La muerte aspirando tu aliento embalsamado ¡no ha alterado tu belleza! ¡No! ¡No! ¡Esta belleza que adoro parece reinar todavía sobre tu frente tranquila y pura y sonríe a la eternidad! (Él deja la lámpara sobre la tumba) ¿Por qué me la dejas tan bella, oh muerte espantosa? ¿Es para que me arroje más rápidamente en tus brazos? ¡Vamos! ¡Es la única felicidad de la que mi corazón está ávido! Y tu presa no escapará hoy. (Mirando alrededor) ¡Ah! ¡Contemplo sin temor la tumba donde reposaré, al fin, cerca de ella! (Se inclina hacia Julieta) ¡Oh, brazos, dadle vuestro el último abrazo! ¡Labios, dadle vuestro último beso! (Él abraza a Julieta, después, cogiendo de su pecho un pequeño frasco de metal, se vuelve hacia Julieta) ¡Por ti, Julieta! (Él vacía el frasco de un trago y lo tira)
JULIETA (Despertándose poco a poco) ¿Dónde estoy?
ROMEO (volviendo los ojos hacia Julieta) ¡Oh, qué vértigo! ¿Esto es un sueño? ¡Su boca a murmurado algo! (Cogiendo la mano de Julieta) ¡Mis dedos temblando han sentido el calor de la sangre en los suyos! (Julieta mira a Romeo con aire perdido) ¡Ella me mira y se levanta!
JULIETA (suspirando) ¡Romeo!
ROMEO ¡Dios Todopoderoso! ¡Ella vive! ¡Ella vive! ¡Julieta está viva!
JULIETA (volviendo poco a poco en sí) ¡Dios mío! ¿Quién es esa voz, cuya dulzura me cautiva?
ROMEO ¡Soy yo! ¡Es tu esposo que temblando de felicidad abraza tus rodillas! ¡Que devuelve a tu corazón la luz embriagadora del amor y del cielo!
JULIETA (se arroja en los brazos de Romeo) ¡Ah! ¡Eres tú!
ROMEO ¡Vamos! ¡Vamos, huyamos!
JULIETA ¡Oh, qué felicidad!
LOS DOS ¡Vamos! ¡Huyamos al fin del mundo! Vamos, seamos felices, Huyamos los dos. ¡Vamos! ¡Dios bondadoso! ¡Dios misericordioso! ¡Bendito seáis por nuestros corazones! ROMEO (vacilante) ¡Ah! ¡Todos los padres tienen las entrañas de piedra! JULIETA ¿Qué dices, Romeo?
ROMEO ¡Ni las lágrimas, ni las súplicas, nada, nada puede enternecerles! ¡En la puerta del cielo! ¡En la puerta del cielo, Julieta! ¡Y morir!
JULIETA ¡Morir! ¡Ah! ¡La fiebre te perturba! ¿Qué delirio se apodera de ti? ¡Mi bienamado, recobra la razón!
ROMEO ¡Ay de mí! ¡Yo te creía muerta y he bebido este veneno!
JULIETA ¡Ese veneno! ¡Cielo Santo!
ROMEO (apretando a Julieta entre sus brazos) ¡Consuélate, pobre corazón, el sueño era demasiado bello! ¡El amor, llama celestial, sobrevive siempre a la tumba! Él levanta la piedra y, por los ángeles bendecido, como una ola de luz se pierde en el infinito.
JULIETA (perturbada) ¡Oh, qué dolor! ¡Oh, qué tortura!
ROMEO (con una voz cada vez más débil) ¡Escucha, Julieta! ¡La alondra ya nos anuncia el día! ¡No! ¡No, ese no es el día, esa no es la alondra! ¿Es el dulce ruiseñor, confidente del amor? (Él resbala de los brazos de Julieta y cae sobre los peldaños de la tumba) JULIETA (recogiendo el frasco) ¡Ah! ¡Esposo cruel! Tu no has dejado mi parte de ese veneno siniestro. (Ella arroja el frasco y llevando la mano a su corazón, encuentra allí el puñal que antes había escondido bajo sus vestidos y lo saca con un gesto rápido) ¡Ah! ¡Puñal afortunado, me queda tu socorro! (Ella se lo clava)
ROMEO (levantándose a medias) ¡Dios mío! ¿Qué has hecho?
JULIETA (En los brazos de Romeo) ¡Venga! ¡Qué momento tan dulce! (Ella deja caer el puñal) ¡Oh, qué alegría, infinita y suprema, morir contigo! ¡Ven! ¡Un beso! ¡Te amo!
LOS DOS (Los dos se levantan a medias en un último esfuerzo) ¡Señor, Señor, perdónanos! (Ellos mueren)

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